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Jesús Escobar
Jesús Escobar
Conductor de espacios informativos
marzo 21, 2019

Revocación de mandato

La revocación del mandato existe en algunos países, aunque pocas veces se logran los resultados deseados. En general se ha usado tramposamente para quitar a un gobernante, a menudo para poner a otro, que los poderes fácticos aceptan más, y en torno al cual se reorganizaron aprovechando errores u omisiones del que quieren derrumbar. Es un arma de doble filo porque incluso se presta a venganzas de grupos de presión e interés inconformes con las políticas realizadas por el gobernante en turno que ganó limpiamente en una coyuntura que le fue favorable.

¿Qué es la revocación de mandato? ¿Cómo funciona? Es un mecanismo de democracia directa a través del cual el electorado puede votar para decidir si algún mandatario debe ser removido de su cargo antes de concluir su periodo original.

En ese sentido no parece haber democracia más directa que ésa: el pueblo pone, y el pueblo quita. La idea es simple pero su implementación no. Por lo general, para activar un referéndum revocatorio se requiere del apoyo de cierto número de ciudadanos.

En caso de prosperar, suele requerir una tasa mínima de participación electoral para que sus efectos sean vinculantes.  La revocación de mandato es más complicada que organizar una elección general.

De entrada, cómo se plantea la pregunta, algo que marca la diferencia. Para que una revocación de mandato funcione en verdad, la pregunta debe ser lo más neutra posible y evitar inducir al votante hacia una opción o la otra.

Otro factor clave es quién lo plantea. La idea es que sea la gente y solo la gente la que utilice esta figura, como lo explicamos anteriormente.

Ese es uno de los principales problemas que plantea la propuesta oficial. En México sería el propio Presidente el que se sometería a la revocación, nadie en su sano juicio lo hace a sabiendas que va a perder. Aplicada así, es más bien un instrumento de consolidación de poder. Es una manera de reafirmar apoyo.

El presidente López Obrador tiene el derecho de empujar su promesa, de someterse a una consulta de revocación, pero debe cumplir ciertos requisitos para que efectivamente lo sea y evitar daños colaterales.

En América Latina los resultados han sido desalentadores. En 1999, durante su primer mandato presidencial, Hugo Chávez introdujo con bombo y platillo la revocación de mandato y la reelección. Tras reelegirse, en 2004, la oposición al chavismo logró activar el referéndum revocatorio, pero Chávez lo ganó. Poco después, quienes apoyaron el referéndum fueron perseguidos políticamente.

En 2006, en Bolivia Evo Morales también impulsó una reforma constitucional que le permitiría reelegirse dos veces y, en 2008, ganó un referéndum revocatorio. En 2016 perdió un referéndum que le permitiría reelegirse por tercera vez. Lo perdió, pero, afortunado él, la Corte sentenció que podrá reelegirse indefinidamente.

Las figuras de democracia directa no sólo han sido explotadas por populistas de izquierda. En Colombia, Álvaro Uribe promovió una variante: activó un referéndum constitucional para poder reelegirse. Lo perdió, pero esto no le impidió a su bancada reformar la Constitución para poder reelegirse en 2006. Lo logró. Sabiéndose popular, en 2010 intentó un nuevo referéndum para intentar reelegirse una tercera vez. En esta ocasión, la Corte invalidó el referéndum y la enmienda constitucional sugerida. Uribe fundó un nuevo partido y sigue siendo senador.

No podemos olvidar el momento en que se llevaría a cabo en México, se habla de que tendrá lugar el mismo día que las elecciones intermedias de 2021, en las que diversos estados eligen gobernadores, alcaldes y congresistas locales, y en las que a nivel federal se renueva la Cámara de Diputados, es decir el Presidente estará en la campaña y en la boleta, implícitamente estaría uno votando a favor o en contra de él.

Finalmente, supongamos que AMLO pierde, ¿qué pasaría? La minuta aprobada sólo remite al Artículo 84 Constitucional, que establece que, si ocurre una falta absoluta del Presidente durante los cuatro últimos años del periodo, el Congreso elige a un presidente sustituto. ¿Es ese el mecanismo adecuado cuando la población vota para deponer a un presidente en funciones? ¿O debiésemos ir a una nueva elección?

En general, la revocación de mandato no es mala idea, pero necesita de controles estrictos para que cumpla su verdadero propósito democrático y no sea una herramienta gubernamental para inflar números y apoyo. Lo ideal sería que, de aprobarse, se hiciera en términos muy claros y poco electoreros. Pero…

Twitter: @jet1403