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COLUMNAS: Entre caballeros
Daniel Rosas
Daniel Rosas
Amante de la vida, de las tecnologías de la comunicación y emprendedor
abril 5, 2019

Yo también escribiré del Me Too

“No me importó mucho quedar como un reportero tonto, al preguntar cuál debe ser la línea que diferencie entre un flirteo y un acoso. La respuesta es sencilla, que haya consentimiento sin condicionamiento”.

Caballeros, el tema es polémico y ha causado un buen debate (a veces cayendo en lo ridículo). Luego de que el movimiento Me Too se “especializó” o “segmentó”, se hicieron más visibles los nombres de los señalados como acosadores, independientemente del sonado caso de Armando Vega.

Pero a la par generó cierto escozor por lo anónimo de las denuncias. Los señalamientos vinieron de hombres y mujeres: desde quienes defienden que ahora se trata de desvirtuar el movimiento, hasta quienes sostienen que, sin denuncia penal, no pueden tomarse en serio. Cada quien tendrá su posición al respecto.

Desde esta trinchera lo que me preocupa es que ya se están endureciendo las posiciones, a veces por mero revanchismo, las otras, por ignorancia. Por ejemplo, ya vi posturas de mujeres defendiendo a toda costa que no hay posibilidad de que haya señalamientos falsos en el Me Too; por otro lado, ya se creó una cuenta en Twitter similar para denunciar casos de acoso que vienen desde las mujeres hacia los hombres.

En lo que a mí corresponde, más que preocuparnos -como hombres- sobre si el Me Too es peligroso o puede ser usado en nuestra contra, debemos ocuparnos en cómo evitar casos de agresión a las damas. Aquí algunos datos:

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016, del INEGI, a nivel nacional el 44 por ciento de las mujeres han sufrido violencia de pareja, el 39 por ciento violencia comunitaria, el 26 por ciento violencia laboral, el 25 por ciento violencia escolar y el 10 por ciento violencia familiar (supera el 100 por ciento porque algunas mujeres viven varias de ellas a la vez).

Los principales delitos cometidos contra mujeres son: violencia familiar, lesiones, hostigamiento sexual, abuso sexual, violación, homicidio y feminicidio. Pero la mayoría de las mujeres no denuncian; el dato alarmante es que 46 por ciento consideran que su caso no tuvo importancia. Eso podría explicar por qué el fenómeno Me Too: cuando descubren que no son casos aislados, cada vez más se animan a hacer públicos sus casos.

Tuve oportunidad de asistir a la presentación de la Guía Contra la Violencia de Género en Ministerios Públicos, realizada por las organizaciones Impunidad Cero y Tojil. Ahí se hizo notar que a veces los hombres pasamos la línea de un coqueteo agradable, a un acoso, por lo que entonces hice la pregunta que (por lo que vi en el rostro de algunas asistentes) parece la más tonta de mi carrera ¿cómo sabemos, como hombres, hasta qué punto podemos llegar, sin que se nos acuse de hostigamiento u acoso?

Estoy seguro que no soy el único que se la ha hecho, a raíz del movimiento Me Too. La respuesta está al principio de este espacio.

Pero adicional, platiqué con Estefanía Medina, co fundadora de organización Tojil, quien nos platicó cómo podemos ayudar a prevenir conductas que no son bien recibidas.

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Buena semana, caballeros… y youtubers.